Un cierre reciente, aunque rápidamente resuelto, del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, y áreas vecinas en Nuevo México ha puesto de relieve graves lagunas en las defensas estadounidenses contra los drones. El incidente, que suspendió brevemente los vuelos, subraya el creciente desafío de proteger el espacio aéreo de vehículos aéreos no tripulados (UAV) de bajo costo, una amenaza que los expertos han advertido durante mucho tiempo que es inevitable.
El incidente: un láser, un globo e informes contradictorios
La Administración Federal de Aviación (FAA) impuso inicialmente una restricción de vuelo de diez días, que luego se redujo a ocho horas, citando preocupaciones sobre posibles interferencias de drones. Las primeras explicaciones apuntaron a posibles incursiones de drones operados por los cárteles de la droga mexicanos. Sin embargo, pronto surgieron informes que indicaban que el cierre se debió a que funcionarios de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) probaron un arma láser anti-drones suministrada por el Pentágono.
La situación dio un giro vergonzoso cuando se reveló que el sistema láser había apuntado (y “derribado”) un globo de fiesta. La prolongada restricción inicial de la FAA sugiere una falta de comunicación clara sobre el cronograma operativo del arma.
Una amenaza creciente y soluciones difíciles
La proliferación de drones asequibles presenta un dilema de seguridad único. Interrumpir o inutilizar drones utilizando medidas de interferencia o cinéticas es excepcionalmente difícil, particularmente en áreas pobladas donde los daños colaterales son un riesgo importante.
Según Tarah Wheeler, experta en ciberseguridad, la FAA actuó apropiadamente al imponer la restricción de vuelo, pero la duración inicial de diez días sugiere una falta de transparencia con respecto al despliegue del láser. El incidente plantea dudas sobre la coordinación entre agencias, ya que un funcionario de la Casa Blanca afirmó que el cierre del espacio aéreo no fue una acción espontánea sino parte de las operaciones de incursión con drones en curso.
El sistema LOCUST y las pruebas del ejército
El arma láser utilizada en el incidente de El Paso fue identificada como el sistema LOCUST, fabricado por AeroVironment (AV). Esta arma de energía dirigida de 20 kilovatios está diseñada para neutralizar pequeños drones, y el Ejército ha estado creando activamente prototipos de sistemas similares en el marco del programa AMP-HEL.
Las recientes pruebas de armas láser realizadas por el Ejército confirman un cambio hacia la defensa aérea de corto alcance, donde los láseres y las microondas de alta potencia ofrecen una ventaja potencial. Sin embargo, el caso de El Paso demuestra que estas herramientas no son infalibles y pueden conducir a una identificación errónea de los objetivos.
Escrutinio de los legisladores y silencio de la agencia
Los representantes y senadores estadounidenses han exigido sesiones informativas clasificadas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Departamento de Defensa y la FAA. Buscan claridad sobre las funciones de las agencias, las fallas de comunicación y las medidas para prevenir futuros incidentes.
En particular, la FAA, el Departamento de Defensa y el DHS se negaron a comentar sobre la situación cuando fueron contactados por WIRED. Esta falta de transparencia alimenta aún más las preocupaciones sobre el manejo de las operaciones de defensa con drones y la posibilidad de futuros errores.
El incidente de El Paso sirve como un claro recordatorio de que Estados Unidos todavía está lidiando con la amenaza cambiante de la tecnología de drones y que las contramedidas efectivas, seguras y coordinadas son fundamentales para mantener la seguridad del espacio aéreo. El evento subraya la necesidad de una mejor comunicación entre las agencias federales y un enfoque más sólido para identificar y neutralizar drones no autorizados sin poner en peligro a las aeronaves civiles.
