Boldr Kelvin: un calentador elegante con compensaciones ocultas

El Boldr Kelvin es un calentador espacial inusual: un elegante panel con espejo diseñado para colgar en una pared. Comercializado como una solución de alta tecnología para cámaras frigoríficas, el dispositivo de 400 dólares ha llamado la atención por su diseño minimalista y sus afirmaciones de ahorro de energía. Sin embargo, una mirada más cercana revela que, si bien Kelvin ofrece una estética única, su rendimiento y practicidad no siempre están a la altura de las expectativas.

La promesa del calor inteligente

Boldr posiciona al Kelvin como algo más que un simple calentador; Es parte de una plataforma de gestión de energía. El dispositivo se conecta a Wi-Fi y rastrea el uso a través de una aplicación, integrándose con termostatos inteligentes para un control automatizado de la temperatura. La idea es suministrar calor de manera eficiente y al mismo tiempo proporcionar información sobre el consumo de energía.

El Kelvin utiliza calor infrarrojo lejano, que según sus defensores es más eficaz para calentar a las personas directamente sin calentar habitaciones enteras. A diferencia de los calentadores de resistencia tradicionales con ventiladores, es silencioso. Pero la realidad es que todos los calentadores sin bomba de calor son 100% eficientes : toda la energía eventualmente se convierte en calor, por lo que ningún calentador es fundamentalmente “más eficiente” que otro. El atractivo del Kelvin radica en su enfoque de calefacción directa, cuyo objetivo es calentar a los ocupantes en lugar del aire que los rodea.

Rendimiento y practicidad: una mezcla de cosas

Si bien el Kelvin proporciona un calor suave, tarda mucho más en calentarse que los calentadores convencionales. El panel de vidrio irradia calor lentamente y requiere hasta una hora para alcanzar la temperatura máxima. El calor radiante también calienta los objetos circundantes, elevando lentamente la temperatura ambiente con el tiempo, un proceso similar a cómo la luz del sol calienta el asfalto.

Lo más preocupante es que el dispositivo irradia calor hacia atrás, calentando la pared en la que está montado. Incluso el modelo de segunda generación puede calentar la pared a más de 80 grados Fahrenheit, lo que podría degradar la pintura o el papel tapiz con el tiempo. Las barras de montaje metálicas pueden alcanzar los 120 grados, una temperatura lo suficientemente alta como para causar molestias.

El Kelvin también requiere una conexión Wi-Fi estable de 2,4 GHz y una aplicación que recopile datos de uso. Si bien la aplicación ofrece funciones como programación y seguimiento de energía, se ha informado que tiene fallas y estimaciones de costos inexactas. Configurar la aplicación puede ser más complejo que con otros dispositivos domésticos inteligentes.

El veredicto

El Boldr Kelvin es un calentador visualmente impactante que promete eficiencia energética y funciones inteligentes. Sin embargo, su lento tiempo de calentamiento, la radiación de calor hacia atrás y las inconsistencias de las aplicaciones limitan su practicidad. El dispositivo es más adecuado para espacios pequeños donde se desea calor radiante directo. Si busca una solución rápida y confiable, otros calentadores pueden ser más efectivos.

El verdadero valor del Kelvin puede residir en su potencial como parte de un sistema de gestión de energía más amplio. Pero por ahora, sigue siendo un producto intrigante pero imperfecto: una incorporación elegante al mercado que no cumple todas sus promesas.