Ford cambia de marcha: de las baterías para vehículos eléctricos al almacenamiento en la red

Ford cambia de marcha: de las baterías para vehículos eléctricos al almacenamiento en la red

Ford Motor está reutilizando una enorme fábrica de baterías recientemente cerrada en Kentucky para producir sistemas de almacenamiento de energía a gran escala en lugar de baterías para vehículos eléctricos. Esta medida refleja un ajuste crítico en la estrategia, impulsado por ventas de vehículos eléctricos más lentas de lo esperado y el mercado en rápida expansión de baterías a escala de red utilizadas por empresas de servicios públicos y centros de datos. La planta de Glendale, que cubre ocho millones de pies cuadrados, quedó abruptamente parada en diciembre después de que los intentos iniciales de suministrar baterías para vehículos eléctricos no lograran satisfacer la demanda.

El problema de los vehículos eléctricos (y la oportunidad del almacenamiento en red)

La decisión resalta una dolorosa verdad en la industria automotriz: la capacidad de fabricación no utilizada es un pasivo financiero. La línea de baterías para vehículos eléctricos de Ford tuvo un rendimiento inferior, lo que dejó a la empresa con un activo caro e inactivo. Mientras tanto, el mercado de baterías de gran formato diseñadas para estabilizar las redes eléctricas y evitar apagones está en auge. Estas baterías, a menudo del tamaño de contenedores de envío, tienen una gran demanda a medida que las fuentes de energía renovables (como la solar y la eólica) se vuelven más frecuentes y requieren soluciones de almacenamiento confiables.

Por qué esto es importante: una tendencia más amplia

Este cambio no se trata sólo de los resultados de Ford; refleja una tendencia más amplia. Se prevé que el mercado de almacenamiento de energía crezca exponencialmente en los próximos años, impulsado por las iniciativas sobre el cambio climático, los esfuerzos de modernización de la red y la creciente necesidad de una infraestructura eléctrica resiliente. Las empresas de servicios públicos, los centros de datos e incluso los municipios están invirtiendo fuertemente en almacenamiento de baterías para garantizar un suministro de energía confiable y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La entrada de Ford en este espacio podría alterar a los actores existentes como Tesla, LG Energy Solution y SK On, aunque la compañía carece de una amplia experiencia en el campo.

Riesgos y perspectivas

El gobernador de Kentucky, Andy Beshear, cree que Ford puede competir, citando una demanda “enorme”. La propia empresa afirma que aprovechará “más de un siglo de experiencia en fabricación” y tecnología de baterías autorizada. Sin embargo, el éxito no está garantizado. Ford necesitará superar su inexperiencia en la fabricación de baterías y navegar en un panorama competitivo dominado por actores establecidos. La reutilización de la planta de Kentucky comenzará el próximo año y el resultado será una prueba crítica de la adaptabilidad de Ford en un mercado energético en rápida evolución.

En última instancia, la decisión de Ford de pasar de las baterías para vehículos eléctricos al almacenamiento en red demuestra una respuesta pragmática a las realidades del mercado. La compañía apuesta a que la demanda de almacenamiento de energía a gran escala superará al mercado actual de vehículos eléctricos y a que sus capacidades de fabricación pueden reestructurarse de manera efectiva para satisfacer esta creciente necesidad.