Dominio de las baterías en China: un cambio global en la fabricación

China se está convirtiendo rápidamente en la principal fuerza mundial en la producción de baterías para vehículos eléctricos (EV), extendiendo su influencia mucho más allá de sus fronteras. Ya no se trata sólo de mano de obra barata; se trata de tecnología avanzada, inversión estratégica y una expansión calculada que está remodelando el panorama energético global. La tendencia se ha ido gestando durante décadas, pero en 2024 llegó a un punto de inflexión: las empresas chinas de vehículos eléctricos y baterías invirtieron más dinero en fábricas en el extranjero que en la producción nacional.

El ascenso de los gigantes chinos de las baterías

Durante años, “Hecho en China” significó productos de bajo costo. Ahora, significa cada vez más tecnología de vanguardia. Empresas como CATL, BYD, Gotion High-Tech y Envision no se limitan a fabricar baterías; están impulsando la innovación. Según la Agencia Internacional de Energía, más del 80% de las celdas de batería del mundo se produjeron en China en 2024. Este dominio no es accidental. China invirtió mucho en investigación y desarrollo de baterías desde el principio, creando un ecosistema sólido. Un experto de la industria estadounidense señaló que las principales escuelas de ingeniería de China tienen más estudiantes de posgrado centrados en la tecnología de baterías que todas las universidades estadounidenses juntas.

Expansión e inversión global

Las empresas chinas de baterías están construyendo o han anunciado al menos 68 fábricas fuera de China, lo que representa más de 45 mil millones de dólares en inversiones. El cambio está impulsado por la rentabilidad: las fábricas en el extranjero a menudo generan mayores márgenes de ganancia (CATL informa 29% versus casi 23% en China). Esto se debe en parte a los incentivos locales y a los menores costos de envío, lo que hace que la producción extranjera sea más atractiva. La tendencia no se limita a la lógica empresarial; también es político. Los líderes mundiales, desde el francés Emmanuel Macron hasta el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, están celebrando abiertamente la llegada de plantas de baterías chinas a sus países.

El lado oscuro de la expansión

Sin embargo, esta expansión no está exenta de problemas. Al igual que oleadas anteriores de manufactura, están surgiendo prácticas laborales y preocupaciones ambientales. En Hungría, CATL enfrentó despidos de trabajadores locales y protestas por el uso del agua y el impacto ambiental. Esto refleja las cuestiones históricas que rodean la dependencia de Apple de las fábricas chinas: ¿quién se beneficia y quién está siendo explotado? La dinámica ahora se ha invertido: las empresas chinas plantean las mismas preguntas a medida que se expanden globalmente.

Qué significa esto

El aumento del dominio chino de las baterías no se trata sólo de los vehículos eléctricos; se trata de controlar el futuro del almacenamiento de energía. Esto tiene implicaciones para las cadenas de suministro globales, el poder geopolítico y la sostenibilidad de la transición energética verde. El mundo ahora depende de China para un componente crítico de su futuro energético, una situación que exige escrutinio y planificación estratégica.

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