Meta reintroduce el reconocimiento facial en gafas inteligentes en medio del debate sobre la privacidad

Meta, la empresa matriz de Facebook, se prepara para reintroducir la tecnología de reconocimiento facial a través de sus gafas inteligentes, desarrollada en colaboración con Ray-Ban y Oakley. Esta medida se produce cinco años después de que la compañía desmantelara su anterior sistema de reconocimiento facial para etiquetado de fotografías, citando preocupaciones legales y de privacidad. La nueva función, denominada internamente “Etiqueta de nombre”, permitirá a los usuarios identificar personas en tiempo real y acceder a la información a través del asistente de inteligencia artificial de Meta.

Preocupaciones internas y momento estratégico

Según cuatro fuentes familiarizadas con los planes, Meta ha sido consciente de los posibles “riesgos de seguridad y privacidad” asociados con el reconocimiento facial desde principios de 2023. Un documento interno de mayo reveló una estrategia de implementación gradual, inicialmente dirigida a una conferencia para ciegos (un plan que no se ejecutó el año pasado) antes de una divulgación pública más amplia.

En particular, Meta’s Reality Labs incluso discutió la posibilidad de explotar el “entorno político dinámico” en los Estados Unidos para lanzar la función, razonando que el aumento de las tensiones sociales desviaría la atención de una posible reacción. El documento sugería que los grupos de la sociedad civil estarían demasiado preocupados por otras cuestiones como para oponerse efectivamente al lanzamiento.

Contexto más amplio: el reconocimiento facial bajo escrutinio

La tecnología de reconocimiento facial se ha enfrentado a un escrutinio cada vez mayor por su potencial para permitir la vigilancia, reprimir la disidencia y violar la privacidad. Tanto los gobiernos, las corporaciones y los individuos han expresado su preocupación por su exactitud, sesgo y mal uso. Varias ciudades y estados han restringido el uso de la tecnología por parte de las fuerzas del orden, y los legisladores demócratas han presionado recientemente al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas para que detenga su despliegue en las calles públicas.

Este desarrollo subraya una tendencia más amplia: las empresas de tecnología están impulsando tecnologías poderosas pero controvertidas a pesar de las reservas públicas y regulatorias. La decisión de Meta resalta la tensión entre innovación y privacidad, planteando dudas sobre el despliegue responsable de herramientas de vigilancia impulsadas por IA.

La reintroducción por parte de Meta del reconocimiento facial en gafas inteligentes es una medida calculada que ignora las preocupaciones actuales sobre privacidad y aprovecha la distracción política. Las consecuencias a largo plazo para las libertades civiles siguen siendo inciertas.

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