El presidente Donald Trump ha presentado su “Gran Plan de Atención Médica”, un marco político destinado a abordar una de las ansiedades más apremiantes que enfrenta el público estadounidense. El plan promete reducir los precios de los medicamentos recetados, reducir las primas de seguros y aumentar la transparencia de los precios en toda la industria médica.
El momento de este anuncio es crítico. Según una encuesta de KFF de enero, los costos de atención médica son la principal preocupación financiera para los estadounidenses, y el 66% de los encuestados expresaron preocupación por la asequibilidad, superando las preocupaciones relacionadas con la comida, la vivienda y los servicios públicos. Sin embargo, si bien los objetivos son ambiciosos, los expertos se preguntan si los mecanismos propuestos pueden brindar un alivio significativo.
La matemática del ahorro: por qué el impacto puede ser mínimo
El plan se basa en varias palancas clave: reformar los Administradores de Beneficios de Farmacia (PBM), implementar precios de “nación más favorecida” (MFN) para los medicamentos y ampliar la transparencia de precios.
Si bien estas reformas parecen impactantes, Peter Basica, fundador de 360 Smarter Care, sugiere que el beneficio real para el ciudadano promedio puede ser insignificante. Utilizando un modelo hipotético, Basica señala que incluso si las reformas PBM y NMF superaran las expectativas al tener un desempeño un 20% mejor que el proyectado, el ahorro total ascendería a aproximadamente $51 mil millones.
“Si extendemos esa cifra entre la población de EE. UU., se desglosa en 150 dólares por estadounidense. Si bien es bienvenido, no empieza a mover la aguja”.
Los riesgos de los cambios de venta libre (OTC)
Uno de los elementos más controvertidos del plan es la propuesta de reclasificar ciertos medicamentos recetados como de venta libre (OTC). Si bien en teoría esto podría reducir las visitas al médico y los costos de los medicamentos, Basica advierte que, sin darse cuenta, podría aumentar el gasto total en atención médica.
La lógica se basa en dos preocupaciones principales:
– Adherencia a la medicación: Una parte importante de los 5,1 billones de dólares gastados anualmente en atención sanitaria proviene de la atención hospitalaria. Aproximadamente el 25% de las visitas al hospital podrían evitarse si los pacientes siguieran estrictamente sus regímenes prescritos.
– El vínculo médico-paciente: Pasar los medicamentos al estado de venta libre puede debilitar la relación entre los pacientes y los médicos de atención primaria. Sin supervisión profesional, los pacientes pueden tener dificultades con el cumplimiento, lo que genera emergencias médicas más graves y costosas.
Además, pasar los medicamentos al estado de venta libre puede simplemente transferir la carga financiera. Actualmente, la mayoría de los medicamentos recetados están cubiertos por el seguro mediante un copago; Al igual que los productos OTC, el costo total pasa directamente al consumidor.
Viabilidad vs. Realidad: ¿Qué podría suceder realmente?
No todas las partes del plan tienen el mismo peso. Basica sugiere una jerarquía de probabilidad con respecto a la implementación:
- Reformas de PBM: Estas son las que tienen más probabilidades de tener éxito, ya que reformas similares ya han sido codificadas en legislación reciente.
- Precios NMF: Esto podría proporcionar ahorros reales, pero su impacto se limitaría a un número muy pequeño de medicamentos de alto costo.
- Subsidios directos: El plan propone enviar fondos directamente a los consumidores para reducir las primas. Sin embargo, Basica sostiene que se trata de una lógica circular: la mayoría de los consumidores simplemente utilizarán ese subsidio para pagar sus primas de seguro existentes, sin modificar la estructura de costos subyacente.
- Transparencia de precios: Si bien es útil, la transparencia rara vez resulta en facturas más bajas debido a la complejidad de la facturación médica. Al igual que el “precio base” de un automóvil, el costo final a menudo se multiplica por las condiciones de salud específicas del paciente (como diabetes o hipertensión), lo que hace que el precio publicado sea un mal reflejo de la factura real.
Conclusión
Si bien el plan de salud de Trump aborda los puntos débiles correctos, se centra en gran medida en ajustes incrementales más que en una revisión sistémica. Sin abordar las formas fundamentales en que se brinda y gestiona la atención médica, el plan puede lograr trasladar los costos en lugar de reducir el monto total que pagan los estadounidenses.


















