Durante siglos, la privacidad ha significado guardar secretos. Ahora, incluso tu propio cuerpo está traicionando ese derecho. El “Internet de los cuerpos” ya está aquí: los dispositivos inteligentes rastrean los latidos del corazón, los ciclos de sueño e incluso el ciclo menstrual, convirtiendo los datos personales en una mercancía. No se trata sólo de superación personal; se trata de vigilancia constante, donde sus patrones de respiración podrían convertirse en evidencia en una investigación policial.
El deseo de tener conciencia de uno mismo no es nuevo, pero estas tecnologías lo llevan a otro nivel. Millones de personas usan relojes inteligentes que los incitan a hacer ejercicio, pero estos dispositivos también registran cada paso, cada respiración. Esos datos no son sólo para el fitness; está cada vez más bajo escrutinio. La línea entre el seguimiento personal y la vigilancia estatal se está desdibujando rápidamente.
Datos médicos bajo presión
Si bien algunos adoptan el seguimiento digital para la atención médica (marcapasos inteligentes, píldoras digitales que monitorean la adherencia a la medicación, vendajes inteligentes que detectan infecciones), las posibles desventajas son enormes. Las píldoras digitales pueden informar a los médicos (u funcionarios de libertad condicional) si se salta dosis, y los datos de su reloj inteligente podrían revelar el uso de drogas o la actividad sexual.
Lo que está en juego está aumentando con las nuevas leyes que criminalizan el aborto. Los rastreadores de períodos, utilizados por decenas de millones, recopilan detalles íntimos sobre los ciclos, el estado de ánimo y las parejas. En los estados que restringen el aborto, estos datos podrían usarse como prueba contra individuos. Incluso empresas de femtech como Premom han sido sorprendidas vendiendo datos reproductivos a terceros, incluidos Google y empresas en China, sin revelarlos.
Datos de salud mental como objetivo
El auge de las aplicaciones de salud mental y las terapias en línea añade otra capa de vulnerabilidad. BetterHelp, con más de 2 millones de usuarios, fue multada por vender datos de salud mental a Facebook. La investigación de Mozilla encontró que muchas aplicaciones de salud mental son poco estrictas con la privacidad, e incluso comparten datos con anunciantes o autoridades. Se ha descubierto que los servicios de prevención del suicidio suministran datos a Facebook a través de herramientas de seguimiento automatizadas.
Bases de datos biométricas: la siguiente etapa
Las fuerzas del orden están invirtiendo fuertemente en bases de datos biométricas, incluido el sistema de Información de Próxima Generación (NGI) del FBI, que almacena huellas faciales, perfiles de voz, ADN y más. Los estados están creando bases de datos similares, a veces a través de medios éticamente cuestionables, como ofrecer despidos por muestras de ADN.
En Nueva Jersey, los recién nacidos deben proporcionar muestras de sangre para exámenes genéticos, y el ADN se conserva durante 23 años, lo que podría usarse en casos penales. Las nuevas tecnologías están acelerando la comparación del ADN, permitiendo la identificación a partir de rastros físicos y un procesamiento rápido para las investigaciones.
Reconocimiento facial: la omnipresente herramienta de vigilancia
El reconocimiento facial se está convirtiendo en una herramienta predeterminada para las fuerzas del orden. Un caso de robo en Manhattan se resolvió mediante imágenes de vigilancia y reconocimiento facial, identificando al sospechoso al instante. Pero la tecnología no es infalible. Se producen arrestos falsos: Nijeer Parks pasó 10 días en prisión debido a una coincidencia de reconocimiento facial defectuosa.
Los modelos de IA son propensos a errores, especialmente con mujeres y personas de color. Los investigadores de la policía de Nueva York incluso han sustituido caras por coincidencias, y conjuntos de datos sesgados distorsionan los resultados. Sin embargo, el reconocimiento facial ya se está utilizando en casos de alto perfil, incluidas las investigaciones de los disturbios del 6 de enero y los procedimientos de deportación.
La erosión de la autonomía corporal
La Cuarta Enmienda ofrece poca protección en esta nueva realidad. Nuestros cuerpos filtran datos constantemente: ADN en espacios públicos, rostros expuestos en multitudes, rastros biométricos de dispositivos inteligentes. La ley no se ha puesto al día y la suposición de que cualquier cosa en público es objeto de vigilancia está socavando la autonomía personal.
No se trata sólo de privacidad; se trata de control sobre tu propio cuerpo y tus datos. El futuro de la vigilancia no consiste sólo en observarte a ti; es conocerte, hasta tus secretos biológicos más profundos. La pregunta no es si esto sucederá, sino si permitiremos que se convierta en la nueva normalidad.














