La audaz propuesta de IA de Tom Steyer: un impuesto a la tecnología para financiar empleos para los trabajadores de California

El multimillonario y candidato a gobernador de California, Tom Steyer, ha presentado una amplia propuesta para proteger a los trabajadores de las perturbaciones económicas causadas por la inteligencia artificial. El plan se centra en un programa de empleo garantizado para aquellos desplazados por la automatización, financiado por un novedoso “impuesto simbólico” a las grandes empresas tecnológicas.

Esta es la primera vez que un candidato a nivel estatal hace una promesa tan específica, posicionando a California como un pionero potencial en la gestión de los costos sociales de la adopción de la IA. Steyer sostiene que sin una intervención proactiva, la tecnología podría “vaciar” la economía del estado, dejando a los jóvenes y a los trabajadores en ejercicio vulnerables al desempleo a largo plazo.

La mecánica de la propuesta

El núcleo de la estrategia de Steyer implica gravar a las grandes empresas de tecnología con una pequeña fracción de un centavo por cada unidad de datos procesada por los sistemas de inteligencia artificial. Los ingresos generados fluirían hacia un Fondo Soberano de Riqueza de Golden State.

En lugar de simplemente distribuir efectivo, el fondo se invertiría estratégicamente en proyectos de infraestructura pública diseñados para crear nuevas oportunidades de empleo. Las áreas clave para la inversión incluyen:

  • Construcción de viviendas para abordar la escasez crónica del estado.
  • Expansión de la atención médica para mejorar el acceso y la asequibilidad.
  • Modernización de la infraestructura energética para apoyar los objetivos ecológicos de California.

Steyer enfatiza que la iniciativa no se trata sólo de la colocación inmediata de empleo sino también de fortalecer la base económica del estado. El plan incluye importantes inversiones en programas de capacitación y aprendizaje para ayudar a los trabajadores en la transición a estos nuevos roles.

Apoyo Institucional y Regulación

Más allá de la creación directa de empleo, la propuesta apunta a institucionalizar la protección de los trabajadores. Steyer planea establecer la Administración de Protección de Trabajadores de IA, una nueva agencia encargada de crear reglas para salvaguardar los derechos laborales en la era de la automatización. Este organismo incluiría líderes sindicales, académicos y tecnólogos, asegurando un enfoque de múltiples partes interesadas para la formulación de políticas.

Además, el plan exige una ampliación del seguro de desempleo para apoyar mejor a quienes atraviesan el período de transición. Steyer enmarca esto como un imperativo moral: “No estamos en el negocio de dejar atrás a la gente de California”.

Un debate nacional en crecimiento

El anuncio de Steyer llega en medio de una lucha nacional más amplia para regular la IA. Si bien los esfuerzos federales se han fragmentado, los gobiernos estatales y locales están comenzando a actuar. Por ejemplo, el senador de Nueva Jersey, Troy Singleton, presentó recientemente una legislación que exige que las empresas que reemplazan a trabajadores con IA contribuyan a un fondo de recapacitación. De manera similar, varias propuestas federales buscan ofrecer créditos fiscales para las empresas que brinden capacitación en IA a los empleados existentes.

Curiosamente, el concepto de “impuesto simbólico” ha ganado fuerza incluso dentro de la industria tecnológica. Dario Amodei, director general de Anthropic, sugirió anteriormente un impuesto similar como una “solución razonable”, a pesar de ser contrario a los intereses económicos directos de su empresa. OpenAI también ha planteado la idea de un fondo de riqueza público, lo que indica un consenso cada vez mayor de que puede ser necesaria alguna forma de redistribución para mitigar el potencial disruptivo de la IA.

Contexto político y oposición

La propuesta contrasta con los planes de IA del oponente demócrata en las primarias de Steyer, el exsecretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra. Si bien Becerra aboga por “la inversión en la fuerza laboral y el apoyo a la transición”, su plan carece de un mecanismo de financiación específico, y se basa en asociaciones con la legislatura y la industria. Becerra sostiene que “el desplazamiento sin apoyo es abandono”, pero no llega a proponer las reformas estructurales que Steyer imagina.

El debate se complica aún más por la reacción federal. La Casa Blanca ha amenazado con retener la financiación federal de banda ancha a los estados que promulgan regulaciones “onerosas” sobre IA, citando una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump. Mientras tanto, los súper PAC respaldados por Silicon Valley están apuntando activamente a candidatos que priorizan la regulación de la IA, como el candidato al Congreso de Manhattan, Alex Bores, destacando los intensos riesgos financieros involucrados en la configuración del futuro de la tecnología.

Conclusión

La propuesta de Tom Steyer representa un cambio significativo en el discurso político en torno a la IA, pasando de una regulación abstracta a una intervención económica concreta. Al vincular un impuesto sobre el procesamiento de datos con la creación directa de empleo y la protección de los trabajadores, Steyer ofrece un modelo de cómo los estados podrían gestionar la transición a una economía automatizada. Que este enfoque gane fuerza dependerá de su capacidad para equilibrar la innovación con la estabilidad social en uno de los centros tecnológicos más dinámicos del mundo.

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